"La mejor manera de descubrir nuevos sitios es montando en bicicleta"
Gary Fisher, el padre del Mountain Bike
Siguiendo el consejo de este señor a pedalear por nuevos lugares ver que tal sale la mañana.
Las ganas en las piernas, el agua en el bidón, el bidón en la bici, la bici en el coche y el coche hasta San Esteban que hoy toca cambiar de aires.
Por ese camino apareces en no sé dónde, aquel no tiene salida, por este mejor no.......... Atentos a las explicaciones del timonel que lleva el mapa bien estudiado. Chopos, pinos, perdices, viñas, la cosechadora dale que te pego.
Salto sobre el río y firme del camino advierte de lo que esta por venir, la cosa se estrecha cada vez más por momentos y las piernas aconsejan subir coronas, el sendero se encoge hasta sentir el abrazo de las ramas. Por el llano un fugaz vistazo a la izquierda y guardar una foto mental en modo panóramico y llegar hasta una pequeña ermita muestra hacia dónde tirar en busca de un atajo más distraido.
En el pueblo foto abajo, subida a lo alto de las rocas, foto arriba y entrever una bajada meditando quién pinchará.
Pedaleo alegre picando y más contento cuando pica hacia abajo, delante de las narices está Alcozar y un poco más "parriba" el castillo y hay que subir si o si........... Un respiro arriba y navegando a por otra senda picona (dicese que pica) con visita a un cohete incluida y de paso una bajada para valientes. Un paseo por la ribera del Rejas y del Duero siguiendo la llamada de la cerveza y el torreno.
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viernes, 12 de julio de 2019
martes, 2 de julio de 2019
Noche de San Juan 23-6-19
" Junio del diecinueve a punto de anochecer ya son las diez del día D". Con la batería cargada o no, remangados e inquietos un año más comienza el ritual, (ya no sé ni cuantos van), arropados por la oscuridad con la música de los neumáticos sobre la grava y sin más referencia que la luz despedida por las lámparas ensambladas en el manillar, la mollera se pregunta ¿cuánto faltará?
Al fin nos vemos con las manos llenas de ricos manjares envueltos en un ambiente misterioso que ofrecen el lugar y la fecha. Rco, rico gran trabajo de logística (gracias chico@s)
Un puñado de palabras, algo de "jachondeo", el retrato que no falte y de regreso alguna escaramuza como viene siendo costumbre.
FOTOS
Un puñado de palabras, algo de "jachondeo", el retrato que no falte y de regreso alguna escaramuza como viene siendo costumbre.
FOTOS
miércoles, 12 de junio de 2019
09-06-2019 Costalago´19
Tras el éxito de la “VII Ruta del
Nískalo” toca de nuevo volver a nuestras típicas salidas de los domingos.
Bueno, hoy tampoco es una salida de las típicas de “ruta por decidir”, hoy es
la ruta por Costalago y el Cañón, una de las salidas que el club hace una vez
al año y que ya llevaba unas semanas decidida.
Madrugamos más de lo habitual y
nos desplazamos en vehículos hasta Ucero donde comenzamos. Cuando llevamos
apenas un kilómetro viene un coche de frente con uno de los miembros del club
así que esperamos a que se prepare para unirse al grupo.
Mientras, dejamos que el compañero nuevo se adelante un poco para que vaya a su
ritmo en estas primeras rampas y no se le haga más dura de lo necesario su
primera salida que ya de por sí va a ser exigente.
Atravesamos Nafría de Ucero donde
nos encontramos a tres componentes del club Peñafiel Team un tanto despistados
y que aceptan acompañarnos en la ruta. Seguimos sin alcanzar a nuestro
compañero novato así que hay que hacer uso del teléfono y organizarle la ruta
alternativa ya que ha habido un pequeño despiste. El resto seguimos hacia Santa
María de las Hoyas y al salir del pueblo nos desviamos hacia la izquierda para
dirigirnos al mirador de Costalago. Hasta llegar a él tenemos una cuesta de
unos dos kilómetros que hace daño si la tomas con más optimismo del debido,
arriba nos reagrupamos y tomamos unas fotos. Este descanso viene bien para
enfilar los otros dos kilómetros que quedan de subida y que se hacen aún más
duros que los primeros.
Una vez arriba descendemos con
precaución hasta llegar a la fuente de Hontoria del Pinar donde aprovechamos
para avituallarnos. Comenzamos el regreso, por delante kilómetros de Cañón que
si las bicis pudieran elegir, dudo yo que los hicieran voluntariamente ya que
las piedras las golpean continuamente y son realmente duros para ellas. Sufren
los cuadros, los cambios, las ruedas, en fin,… es mountain bike. Llegamos al
Puente de los siete ojos y nos reunimos con el compañero solitario que también
ha disfrutado su ruta, pasamos a un grupo de “electrociclistas” y comprobamos
que estas bicis cada vez se parecen más a las motos, pero si no pedaleas no
avanzan.
Desde aquí la dureza del terreno
es algo menor pero toca apearse varias veces de la bici para cruzar el río,
pasar las escaleras y otros pasos imposibles de hacer montados. Los amigos de
Peñafiel tienen más prisa y nos abandonan en una de las paradas de
reagrupamiento. Al llegar a la Ermita de San Bartolomé nos tomamos alguna foto
de grupo y emprendemos los últimos kilómetros que son coser y cantar.
Una vez de vuelta en Ucero, sin
que haya habido ni un solo contratiempo en la ruta, cosa rara en este terreno,
recuperamos fuerzas con un piscolabis que nos ha preparado el “presidente” y
pasamos un rato agradable de espera hasta la hora de comer. Entre medias un
pequeño homenaje a uno de nuestros compañeros protagonista, no por voluntad
propia, en la VI ruta del Niskalo y tras este emocionante momento levantamos el
campamento para ir a comer.
Aunque este terreno del comer y
beber en general se nos dá bien, después del largo aperitivo y la cantidad de
comida que se nos ofrece no somos capaces de acabar con todo y no llegamos a
coronar el puerto. Terminada la comida no hay tiempo para más porque ya se nos
pasado bastante la hora del permiso conyugal así que recogemos y volvemos a
casa en coche. ¡Que ya está bien! ¡Vaya horas! ¡Todo el día por ahí!
En resumen, nueva jornada para
recordar. ¡Buenos momentos vividos!
02-06-2019 VII Ruta del NISKALO
Sabado 1-6-2019
Víspera de nuestra séptima marcha
(como pasa el tiempo), ahora sí que sentimos que llega la hora de la verdad. A
todo el trabajo en la sombra de tantas semanas y meses atrás se le dará sentido
mañana, toda esa labor sin la cual una marcha como esta no pasaría de un simple
sueño por realizar.
Las tareas de la última semana son
más agradecidas porque estas sí que salen a la luz y se dejan ver. Los
recorridos están marcados, las mesas y sillas colocadas en el Centro Polivalente,
las bolsas de los ciclistas preparadas, lo que se podía avanzar en cuanto a la
comida también se ha hecho,..., en definitiva, aspectos que van a ser
importantes en la calificación final de los visitantes.
Hoy por la mañana un grupo sale a
balizar e ir dejando bien señalizado todo el recorrido, lógicamente no se puede
dejar todo cerrado y se terminará mañana. Por la tarde se monta la rampa en las
escaleras del puente sobre el río Ucero y se empiezan a entregar los dorsales,
además de los preparativos que los voluntarios avanzan en las materias
encomendadas (lavadero de bicis, duchas, comida y bebida, vehículos de
asistencia, etc).
Ya solo queda esperar a mañana y que todo salga bien.
Domingo 2-6-2019
La noche ha sido larga para
algunos, aunque el despertador tenía que sonar pronto no ha sido necesario su
aviso para levantarse. Desde primera hora se comienza a marcar, cerrar y
señalizar lo que queda del recorrido. Otros montando carpas en
avituallamientos, asistencia, cronometraje, salida y meta.
A las siete y media se vuelve a
abrir la entrega de dorsales y sin prisa pero sin pausa se van acercando los
ciclistas a recogerlos. La Plaza va cogiendo color festivo, los cientos de
voluntarios se colocan en sus lugares y la hora se acerca. Unos 450 deportistas
dispuestos a tomar la salida y pasar una jornada de diversión y esfuerzo.
A las nueve y media, con total
puntualidad, echan a rodar las bicicletas. Tres kilómetros de salida
neutralizada, con varios miembros del MTB Uxama en cabeza controlando el ritmo
y al llegar a la pista que lleva a Alcubilla comienza la marcha, desde aquí a cada
uno le toca disfrutar o sufrir según sus posibilidades y elegir la ruta que
mejor le venga, corta o larga. Este año, por primera vez, no hay nada de barro
en el recorrido, terreno seco y con alguna zona de arena, exigente como
siempre.
La ruta transcurre según lo
previsto, lógicamente hay alguna caída y algunas bicicletas averiadas, cosa que
estadísticamente es inevitable cuando se junta tanta gente. Avituallamientos
bien surtidos cada poco y público y colaboradores animando e indicando por
donde ir en cada cruce que ofrezca una posible duda.
Desde las once y cuarto comienzan
a llegar ciclistas a la línea de meta en un goteo constante que no termina
hasta las dos de la tarde. Todos se merecen un aplauso por haber terminado la
prueba y ahora les toca seguir disfrutando de la jornada.
Los alrededores del centro
polivalente se van llenando de participantes y acompañantes. No falta el
picoteo y la bebida para hacer más amena la espera mientras se termina de
preparar la comida y sobre el horario previsto se entra al comedor. Más de 500
comensales con tres menús a elegir, buen trabajo de los cocineros y
colaboradores que cumplen con creces su misión.
Terminada la comida se procede a
la entrega de los premios, unas palabras de agradecimiento y la jornada se dá
por concluida entre aplausos. Desde este momento, y durante unos días, de nuevo
hay trabajo en la sombra que realizar para que todo quede como antes, mucho que
recoger y limpiar. También se harán valoraciones, antes de que se enfríen,
sobre los aspectos positivos y negativos de esta “VII Ruta del Nískalo” para
seguir aprendiendo y mejorando en futuras ediciones.
Fotos y videos de la prueba en este enlace
jueves, 30 de mayo de 2019
26-05-2019 ¿Quieres cuestas?
Ultima salida dominguera antes de
nuestro día grande. Dentro de siete días la VII Ruta del Nískalo será la
protagonista y animará las calles de la Villa. De momento hoy toca seguir
engrasando el motor para intentar afinarlo un poco más. ¿Dónde vamos hoy? Hay
una propuesta sobre una zona y una cuesta a subir, bueno, pues vamos hacia esa
zona y… la cuesta… “tú tranquilo que vas a tener cuestas para elegir”, ¡qué
peligro!
Comenzamos por la senda que nos
lleva a Barcebalejo, los que han elegido maillot corto todavía notan el frío de
primeras horas pero se va viendo que han acertado y que esto va a cambiar. En seguida estamos en Valdelubiel y empezamos
a subir, subida larga que a su fin da pié a una bajada de las que dan tiempo a
disfrutar, pero claro, si estamos otra vez abajo ahora ya sabemos lo que toca,
pues nada sube piñón y hacia arriba hasta “Cabeza Lobera”, buff ya sobra todo,
menos mal que desde aquí las bicis van solas hasta Valdeavellano de Ucero.
Seguimos nuestro camino y nos
detenemos un momento en el “Nacedero de
la Onseca”. Algunos ya se han ganado el avituallamiento y aprovechan este minutillo
para darle cuenta y no viene nada mal porque, aunque esta zona es una maravilla
para recorrerla en bici, hasta llegar a Aylagas hay que volver a apretar los
dientes, ascender otro buen trecho y tener cuidado en la bajada. Ahora sí, en
el pueblo, descanso, historias y un bocado, agua no porque la fuente no nos da.
Reiniciamos la ruta y al poco el
camino desaparece, hay que pasar un campo labrado, echando pié a tierra y otro en
el que vamos haciendo el camino al rodar, menos mal que a todos no les llegó
defectuoso el sentido de la orientación y como preveían llegamos a la zona de
“Rio Chico” y enfilamos la subida al Castillo de Ucero y la bajada al pueblo.
Probamos otra cuesta desconocida para casi todos que nos lleva a unas antenas y
cogemos con ganas el camino de vuelta.
Un rato de sentido contrario a la ruta larga del Nískalo y otro en que tomamos el sentido correcto, aprovechando para comprobar que las piedras guía están correctamente pintadas y colocadas y si alguna no gusta se vuelve a poner para que quede perfecta. Después de la bajada a Valdelubiel, ya se sabe, la senda del Ucero anima al grupo entero,… bueno, algunos ya solo se animan con las cervezas y los torreznos que ya se saborean.
Aparcamos las bicis y sucede
algo así:
- Juan Pablo, no nos pongas mucho de picar que hay que ir a comer.
- Bueno, esos torreznos, el jamoncito, las aceitunas, los frutos secos,… ya vale, que nos liamos.
- ¡Otra caña grande!
- Venga, la cuenta que nos vamos.
- ¿Nos sobra algo de pasta? Pues la última, pero pequeña.
- Y ya puestos…, unos pocos
callitos, para probarlos, jajajajaja, … y bien ricos que están, ¡que crack!
En fin, buenos momentos.
miércoles, 8 de mayo de 2019
05-05-2019 La Fuentona´19
Primer domingo de Mayo, día de la Madre, hay que sacar
tiempo para hacer una rutita y luego cumplir con lo demás. Adelantamos media
hora el inicio y nos disponemos a hacer, como cada año, una visita a la
Fuentona. De nuevo salimos puntuales y rodamos los primeros kilómetros un poco fríos, como la mañana, en silencio.
Hay que subir al cortafuegos, así que “tira por aquí, que es
más tendido”, que si es este que si es el otro, parece que hay un poco de duda
sobre el nuevo camino y al final también nos toca subir un par de repechos
buenos, pero ya está, por delante casi 20 kilómetros de aburrido cortafuegos,
rompepiernas y con mucha piedrecilla suelta que no deja a las bicis rodar a
gusto. Una vez terminado este el terreno cambia, más humedad, más árboles, más
baches, más roderas, más charcos, en definitiva, más diversión.
Toca pasar tres veces sobre el agua, en la primera unos se
lanzan al ataque si temor pero otros buscan por donde pasar con las menores
consecuencias que la mañana está todavía fresca para ir con los pies mojados. Los
otros dos pasos son más pequeños y no dan lugar a la duda.
Casi llegando a Abioncillo giro a la izquierda y en
seguida estamos en Muriel de la Fuente. Como parece que baja más agua que otros
años nos acercamos a ver la cascada pero por ella no cae ni una gota, así que
vuelta por donde hemos venido. Bueno, por lo menos el terreno es entretenido esquivando troncos y pedruscos. Ahora sí, tenemos delante “La Fuentona”,
aparcamos las bicis y a comer. Hoy si que toca hacer alguna foto.
Antes de iniciar el regreso se oyen algunas propuestas, muy
atrevidas, sobre por dónde volver pero no obtienen la mayoría de votos así que lo
hacemos por donde siempre. Unos cuantos kilómetros iguales que los de ida pero que
antes eran cuesta abajo y ahora son cuesta arriba, y seguimos por la
“veguilla”, una de las bajadas más “cansinas” que hay porque las piedras no
permiten dejar de dar pedales y disfrutar el descenso.
Cuando el terreno se pone propicio lo cogemos con ganas y el
ritmo se aviva, como si lo hubiéramos estado esperando toda la mañana. Después
del calentón vamos hacia Barcebalejo y desde aquí a casa, hoy perdonamos la
subida al “caño”, lo que no perdonamos son las cañas.
miércoles, 1 de mayo de 2019
28-04-2019 El charquito trampa
Despues de sufrir los excesos de
la Semana Santa toca de nuevo ponerse las pilas y volver a coger las bicis con
ganas. Día con temperatura perfecta e ideal para que ya se vaya viendo alguna
de las nuevas equipaciones del club. Alguno ya tiene metida la ruta en su cabeza
así que puntuales nos ponemos a pedalear que es lo que nos gusta.
Vamos por la pista de las “hermanitas”
hasta Valdelinares, zona cómoda y propicia para ir de palique, cosa que se
agradece en los primeros trece kilómetros. Para llegar al pueblo, esta vez no
lo hacemos por el camino de costumbre sino que, nos ponemos en fila de a uno e
intentamos, por primera vez, hacerlo en sentido contrario al que lleva nuestra
ruta del Niskalo. Como suele pasar algunos no encuentran muchas complicaciones
para superarlo pero otros tienen que echar el pie y esperar a una mejor
ocasión.
Despues de esto seguimos entre pinos,
esquivando charcos, venciendo a las zonas de piedras y subiendo,… y subiendo,…
un poco de relax al llegar a Nafria y volvemos a subir,… y subir,… y subir,… Ya
está, no ha sido para tanto, eran unos kilómetros hacia arriba pero con
pendientes moderadas. Platanito, trago de agua y un poco de debate, venga a
seguir.
Ahora toca bajar, unos sin miedo
y otros con precaución, para llegar a Santervás. Zona nueva para nosotros, por
aquí parece que el terreno está más complicado, muy blando y con charcos y
roderas. El que se ponga primero que enseñe el camino a los demás, derecha,
izquierda, por aquí, por allí, ahora para acá, este charquito es pequeño y se
puede pisar,… ¡uy! Debajo del charco había escondido barrito blando y profundo así
que al pasar la rueda delantera se queda clavada con el consiguiente aterrizaje
sin consecuencias. Unas pocas risas después seguimos nuestro camino y llegamos
a Valdealbín.
De nuevo cogemos en sentido
contrario la zona Niskalo, pasamos por la torreta del “Santo”, la zona de
toboganes y aprovechamos los últimos kilómetros de bajada para dar alegría al
pedaleo. Para terminar la divertida jornada, el último repecho viene en vasos y
platos, pero vamos lanzados y también lo superamos.
P.D. Hoy los fotógrafos estaban de fiesta
P.D. Hoy los fotógrafos estaban de fiesta
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