jueves, 8 de abril de 2021

Primero las pistas y luego el despiste

 


Domingo de Resurrección, buen día para que alguno vuelva a tener contacto con la BTT.

Estos días primaverales en los que la temperatura entre la hora de salida y la de llegada puede variar veinte grados  son un problema a la hora de elegir la ropa. Unos prefieren pasar frio al principio y terminar a gusto mientras que otros optan por vestir la equipación de invierno que a primera hora se agradece pero según pasan las horas va sobrando.

Comenzamos la ruta subiendo a la “torreta del santo” por el camino corto, esta vez no nos paramos a almorzar como de costumbre, solo hemos recorrido cinco kilómetros así que directamente atacamos el descenso por el asfalto y continuamos unos kilómetros por zona “Niskalo”.

Cuando abandonamos el recorrido de nuestra prueba nos dirigimos por buena pista hacia Berzosa y seguimos  hacia Matanza. Muy cómoda esta primera parte del recorrido por caminos anchos perfectos para rodar sin miedo cosa que unos agradecen pero a otros les resulta aburrido. Una parada rápida para saludar y volvemos a rodar en dirección a Quintanilla donde toca repostar y planificar por donde volver.



Comenzamos la segunda mitad cambiando de terreno, caminos más rotos, con roderas y arena y más subidas y bajadas que como primer destino nos llevan hasta la Atalaya de Quintanilla. Para volver descendemos por “la cuesta del Fito” y llegamos hasta la autovía para empezar a atacar caminos menos transitados. Senderos estrechos entre los árboles, ramas caídas en el trayecto, cuestas con grava suelta,…. en definitiva que en un momento u otro todos tenemos que echar el pie a tierra.

Para ir terminando subimos a la Atalaya de Uxama y bajamos por la ladera por un camino inexistente apretando los frenos y esquivando piedras. Bajada de tensión de las que cuando llegas abajo te das cuenta de que ha sido divertida.

Los últimos kilómetros son de relax atravesando Osma y volviendo al punto de partida. 






viernes, 8 de enero de 2021

27-12-2020 Terminando el año con el Castillo de Gormaz

 

Última salida del año, un frío que pela y densa niebla pero no podemos perder la oportunidad de pasar la mañana rodando (sobre ruedas, no por el suelo). Cambiamos de territorio, hace mucho que no visitamos el Castillo de Gormaz así que ya toca.

Comenzamos dirección a La Olmeda, esquivando charcos helados y las imperfecciones del camino. Pasamos el pueblo y cruzamos la carretera, hasta aquí todo muy llanito, siete kilómetros recorridos y apenas hemos acumulado unos metros de ascensión pero a partir de este momento el terreno ya empieza a llevarnos para arriba y más protegidos entre los árboles. Según vamos subiendo metros la niebla se va desvaneciendo y llegamos a ver algún rayo de Sol pero cuando bajamos volvemos a estar en las nubes. Una breve parada en un alto para hacer una bonita foto de grupo en la que al fondo aparece el Castillo sobre la niebla y volvemos a descender como rayos.

Cuando el terreno nos vuelve a exigir sabemos que el objetivo está cerca, no se divisa el Castillo pero sabemos que está ahí y tras dos kilómetros de dura subida atravesamos su puerta y lo conquistamos. Aquí el Sol luce expléndido, calienta poco pero se agradece su luz. Rápidamente terminamos el descanso y comenzamos el regreso (bueno, primero hay que recoger el casco que casi se olvida) y después de comenzar el descenso también se echan en falta unas gafas (debe ser el frío que nos afecta).





En la bajada del Castillo el aire congelado nos devuelve a la realidad del frío que hace pero en pocos minutos volvemos a estar entre árboles y subiendo por la calzada romana con lo que de nuevo entramos en calor. Nos dirigimos a Lodares y subimos por una bonita senda, seguimos con unos kilómetros de llaneo con algunas zonas de barro que nos dan algún que otro susto y de nuevo estamos en la Olmeda dando el último apretón para llegar al destino y despedirnos hasta el próximo año con el objetivo cumplido.